miércoles, 18 de marzo de 2020

Vivir la incertidumbre


Vivir la incertidumbre


La crisis que estamos viviendo en estos días por la aparición e instalación del virus COVID-19 en nuestro ambiente hace que de pronto tengamos que cambiar nuestros comportamientos  y que no podamos hacer las mismas cosas que hacíamos hasta hace pocos días. Hemos de aprender a poder adaptarnos rápidamente a otro ritmo de vida, pero también a comprender que hay situaciones que escapan a nuestro control. No sabemos cuánto tiempo vamos a estar en esta situación, no sabemos cómo se va a desarrollar nuestra vida en los próximos días, aún no sabemos qué consecuencias reales va a tener para la economía, para nuestra sociedad, para las relaciones, para la salud mental. Estamos viviendo con incertidumbres.

Reproducimos a continuación este artículo que fue publicado en 2018 en la Revista Diálogo Familia Colegio (nº 327; pp.15-22). Por el momento que estamos viviendo me parece interesante publicarlo por este medio.

RESUMEN

Estamos viviendo una época de desarrollo tecnológico y avances científicos continuos. El desarrollo trae consigo que cada vez sepamos mejor cómo se producen determinadas situaciones y qué consecuencias pueden tener. Esto, evidentemente, es algo positivo. Y gracias a estos avances, en muchas ocasiones, podemos desarrollar nuestra vida mejor y de manera más cómoda. Sin embargo, el modo en que se viven estos avances, puede provocar algunos sentimientos en la sociedad que podrían no ser tan beneficiosos. Entre ellos, destacaría los sentimientos de omnipotencia y de control. Esto es, creer que porque hayamos descubierto un pequeño y beneficioso avance en el conocimiento científico somos capaces de controlar muchas cosas de nuestra vida. No pasaría nada si esto no tuviera mayores consecuencias. Sin embargo, observamos cómo esta vivencia entra a menudo en conflicto con una parte esencial del vivir, como es la incertidumbre y el misterio.

Palabras clave: Misterio, control.

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1.- ¿Qué sabemos de la realidad? La era del conocimiento y los avances científicos
El ser humano siempre se ha preguntado por la realidad que vive y le rodea. La curiosidad por saber qué ocurre es uno de los elementos que definen a la inteligencia y de este modo es como vamos conociendo cada vez más aspectos de la realidad: queriendo saber qué ocurre, buscando soluciones e investigando, preguntándonos por lo que no sabemos y queremos saber.
Pero a lo largo de los siglos no siempre nos hemos acercado al origen de los fenómenos del mismo modo. Ni siquiera, en un mismo momento histórico, no todas las personas tienen el mismo razonamiento sobre por qué ocurren los hechos.
Las sociedades primitivas se caracterizan por presentar un pensamiento mágico, tienden a establecer relaciones de causa y efecto sin comprobarlas de modo lógico. Las supersticiones, la mitología y las creencias irracionales son variantes del pensamiento mágico. Ante un hecho del que desconocíamos el origen, buscamos soluciones y causas en determinados elementos sin base científica alguna. Así, ante la enfermedad de alguien podemos atribuir la causa a un castigo divino o a ser víctima de un hechizo o brujería, en vez de creer que son debidas a agentes patógenos; o ante una buena cosecha podemos creer que ha sido debida a haber hecho una determinada ofrenda, en vez de a considerar que las buenas condiciones climatológica, el cuidado, la calidad del terreno y la acción de los agricultores han provocado la llegada de los buenos frutos. Este modo de pensar está muy marcado en la infancia (por inducción de los adultos, muchos niños creen que si se portan mal vendrá el hombre del saco a llevárselos).
Sin embargo, conforme vamos madurando y acercándonos a la realidad con otros ojos, dudando de lo que hasta entonces creíamos y apoyándonos en un razonamiento más lógico, desechamos las ideas anteriores para adquirir otro modo de pensar. Es lo que llamamos en ciencia, realizar un cambio de paradigma. Adoptamos un nuevo enfoque en el modo de mirar la vida. "Considero que éstos (los paradigmas), son logros científicos universalmente aceptados que durante algún tiempo suministran modelos de problemas y soluciones a una comunidad de profesionales" (Khun, 2013).
Aunque vayamos sustituyendo un paradigma antiguo por otro más moderno y lógico, significa que sabemos más que anteriormente pero no que lleguemos a conocer la realidad en toda su complejidad. El mismo Khun “puntualiza la necesidad de abandonar la idea de que los cambios de paradigmas llevan a los científicos más cerca de la verdad. Y que el proceso de desarrollo de las ciencias no debe estar marcado por un camino hacia una meta final. Propone a los científicos dejar de ir hacia lo que queremos conocer y cambiar la perspectiva a partir de lo que conocemos” (Briceño, 2009).
En la actualidad, el paradigma que predomina en cuanto a la explicación de los hechos es el científico. Pero, ¿qué queremos decir cuando hablamos del predominio del paradigma científico? Es la forma particular como se organiza racionalmente el conjunto de teorías, leyes y principios de una disciplina científica, y que se traduce en la formulación de los problemas de estudio, redefine los métodos y técnicas y las formas de práctica, así como los criterios de verdad y procesos de verificación. Nos ofrece una imagen del mundo y en él se basan las creencias básicas de la comunidad científica acerca de la realidad. Éste es el modo en que habitualmente nos acercamos a la realidad la mayoría de las personas de las sociedades modernas. A priori, todos podemos estar de acuerdo en que es un modo más certero de acercarnos al por qué de los fenómenos, o al menos, más veraz que un modo de pensar basado en lo mágico y supersticiones. Pero que esto sea así, no significa, como hemos dicho anteriormente, que dispongamos de un conocimiento total de la realidad a la que habitualmente nos enfrentamos. Basarnos en ello puede conllevar el error de caer en el cientificismo. Esto es, considerar que el método científico debe aplicarse a cualquier ámbito de la vida, tener una confianza plena en los principios y resultados de la investigación científica y práctica rigurosa de sus métodos.

2.- “Sólo sé que no sé nada”: un mundo de incertidumbres
Con esta célebre sentencia, Sócrates admitía su posición de ignorante como modo de acercarse al conocimiento. Con esta frase se asume que el individuo no tiene la verdad absoluta, sino que tiene disponibilidad en aprender. A mi parecer, es posible que el gran filósofo griego quisiera hacer una provocación o exageración para admitir desde esa posición sus deseos de conocer.
Aunque aceptamos la visión de Sócrates, no es ésta la postura que quiero destacar en este artículo. Nuestra intención al escribir estas líneas no es destacar nuestra ignorancia, sino llamar la atención en que el conocimiento que hemos adquirido en un momento determinado no puede explicar toda la verdad existente en la vida. Por nuestra historia y aprendizaje personal y por la acumulación de saberes que ha realizado toda la sociedad a lo largo de los siglos (pues todo lo que sabemos lo sabemos entre todos), vamos conociendo cada vez más cosas de la vida, pero nunca podremos llegar a tener un conocimiento absoluto de la realidad. “El sentido del misterio preserva a la persona de la tentación racionalista de querer explicarlo todo a través de un sistema de leyes. Reconocer que la realidad no se agota completamente con un lenguaje racional quiere decir reconocer la fragilidad humana ante la inmensidad del mundo. Tener sentido del misterio quiere decir relacionarse con la realidad en términos de enigma y no como algo ya sabido y explicado desde hace tiempo. El sentido del misterio nos preserva de la tendencia occidental de querer explicarlo todo de una manera clara y cartesiana” (Torralba, 2003). Vivir en la incertidumbre no es mantenernos en una postura acomodaticia de no querer saber nada y refugiarnos en la ignorancia. Es asumir que estamos rodeados de misterios, aunque a veces queramos ocultarlos y tratemos de acercarnos a ellos con vanas explicaciones racionalistas.
“La realidad es compleja y existen muchos ámbitos de realidad que aún no han sido explorados por el hombre (…), existen vivencias que difícilmente pueden describirse con el lenguaje de la razón pero que no por ello deja de existir en la vida” (Torralba, 2003).
El físico alemán Heisenberg, describió el Principio de Incertidumbre para referirse a la imposibilidad de localizar un electrón en el espacio ya que el propio proceso que nos permite medirlo produce una alteración que dificulta la observación precisa.
También en la física, se describe la Teoría del Caos que postula que los sistemas caóticos están determinados pero, aunque conozcamos todos los determinantes de un sistema, no es posible determinar qué curso tomarán.
Valgan estos dos ejemplos para significar que tanto la incertidumbre como la inexactitud forman parte de la vida.
3.- Cómo me relaciono con la incertidumbre
Ser consciente de que muchas de las circunstancias que vivimos no dependen de nosotros no es fácil. No somos ilusos y la mayoría de las personas queremos saber. No podemos vivir eternamente en una duda. Tener un cierto control de la realidad es necesario para poder vivir. Esto nos da estabilidad y nos ayuda a poder organizarnos. No hay más que pensar en los niños, cómo necesitan para un desarrollo óptimo unos horarios y organización en su día a día. Las horas de levantarse y acostarse, el baño, el tiempo del colegio, el juego en el parque con los amigos, el tiempo para hacer los deberes. Es necesario en nuestro devenir diario tener hábitos y de alguna manera tener unas ciertas dosis de predicción, saber qué puede ocurrir. Esto nos da estabilidad.
Sin embargo, no todo en la vida sucede de esta manera. ¿Qué ocurre cuando no sabemos qué puede ocurrir? ¿Cuándo las cosas no dependen de nosotros? La vida está llena de circunstancias imprevistas que no eran predecibles y que no podemos controlar: una enfermedad, una muerte, un cambio de trabajo repentino, una probabilidad de padecer una enfermedad congénita, un embarazo no esperado, un enamoramiento…
“El único modo de vivir con incertidumbre es saber aceptarla. La aceptación no es resignación, pensar que no puedes hacer nada. (…) Esperar está relacionada con tener paciencia.
La paciencia es un valor básico para afrontar las propias circunstancias. Las circunstancias se nos imponen desde fuera. En muchos momentos nos gustaría que nuestras circunstancias vitales fueran otras, que todo fuera de otro color, pero las circunstancias no nos la inventamos, nos la encontramos y afecta a nuestra persona.
Ante el sufrimiento, la enfermedad y la angustia, la paciencia es un valor esencial (…) Sólo en un marco de paciencia es posible el desarrollo pleno de la persona. El tiempo de la realidad y el tiempo de la voluntad no siempre van acompasados. La lentitud de la realidad, la gravedad de los hechos es, a veces, insoportable” (Torralba, 2003). Hablar de paciencia en un mundo de prisas, rapidez, inmediatez y de respuestas prontas es difícil.
Aprender a convivir con las incertidumbres que nos rodean requiere de un aprendizaje. De alguna manera, significa (en algunos adultos) que nos debemos “resetear”, y en los niños enseñarles desde pequeños para que aprendamos que muchas respuestas en nuestras dificultades diarias no las vamos a tener de manera inmediata. Que a veces vamos a tener que esperar mucho tiempo a saber cómo se resuelven esos enigmas a los que nos enfrentamos. E, incluso, que en ocasiones no vamos a ver cómo se solventan estas situaciones.
Aprender a vivir de este modo nos avisa de la importancia de que, además de la paciencia, es necesario tener una buena dosis de fortaleza interior, para poder hacer frente a las adversidades de la vida, ser fuertes para luchar contra el miedo que puede invadirnos, saber aceptar que en estos momentos estamos heridos pero que estamos dispuestos a no dejarnos abatir; confianza, porque aun reconociendo las dificultades por las que estamos atravesando, esperamos que se resuelvan de un modo satisfactorio, disipar los nubarrones que nos hacen ver la realidad oscura para poder ver con más claridad el futuro; humildad, saber reconocer nuestra limitación personal; y saber relacionarnos con el misterio, ya que hay una parte de la realidad a la que no podemos acceder, que nos sobrepasa.

4.- Las patologías del control
“Existe hoy una tendencia a exagerar el valor de la estabilidad, a creer obsesivamente en el equilibrio, cuando en realidad, lo único estable es el cambio, y en consecuencia, lo importante es lograr la adaptación al cambio. Como decía Heráclito “sólo el cambio es permanente”. (Soria, C. y Márquez López-Mato, A., 2004). Enfrentarnos a lo incierto no es fácil, es en sí mismo estresante. Pero el estrés que podemos vivir ante situaciones estresantes no dependen sólo del elemento estresor, sino que la respuesta que emitimos en estas circunstancias dependen fundamentalmente de cómo administro y cómo afronto esa situación. Si dependiera exclusivamente del elemento estresante todos nos comportaríamos del  mismo modo ante una situación de desempleo, ante el fallecimiento de un allegado o ante una situación de precariedad económica, por ejemplo. Pero esto no es así, cada persona tiene un estilo de respuesta diferente ante estas circunstancias. El modo en que nos enfrentamos a estos hechos tiene que ver con predisposiciones genéticas, pero también está relacionada de manera muy importante por el modo en que hemos aprendido a afrontar cómo nos relacionamos ante hechos que no están bajo nuestro control.
Como hemos dicho más arriba lo importante es saber lograr de manera óptima una adaptación al cambio. Pero, a veces, en una sociedad obsesiva en la que vivimos con una necesidad de control extremo de las circunstancias esto puede resultar difícil. Por eso, no es extraño que este modo de vivir genere en muchas personas patologías como la ansiedad, depresión o estados obsesivos.
Las personas con estas dificultades, especialmente las que presentan una patología obsesiva, necesitan garantías absolutas de cómo va a desarrollarse el futuro y la vida en general. En vez de relacionarse con la incertidumbre aceptándola como parte de la vida, necesitan la duda para buscar razones y argumentos que justifiquen su estilo de vida y pensamiento. La necesidad de control total les lleva a buscar insistentemente la certeza racional. Para las personas obsesivas, el riesgo ante las incertidumbres predomina sobre las seguridades (aunque objetivamente predominen las certezas). En estas personas, el estilo cognitivo está ligado al pensamiento primitivo del que escribíamos al principio, pues es habitual que mantengan rituales o supersticiones que entienden ayudan a controlar una situación.
Estos ejemplos de la psicopatología son el modo extremo de la dificultad que tienen muchas personas para vivir con la incertidumbre y la inseguridad de muchos acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor. Y, aunque como ya hemos dicho, hay una predisposición genética en estos padecimientos, también tienen un componente importante de aprendizaje no sólo en el ambiente más cercano (familia, amigos), sino en toda la sociedad que nos incita a buscar seguridades y alejarnos de las incertidumbres.

A modo de conclusión
Si bien es verdad que todos los seres necesitamos de ciertas seguridades que nos ayuden a vivir, la búsqueda continua de ésta, el predominio excesivo del cientificismo y la utilización de una técnica no humanizada, nos aleja de una realidad de la vida: la incertidumbre. Vivir en ella no es fácil, es por ello por lo que requerimos de un aprendizaje donde primen la paciencia, la fortaleza interior, la confianza, la humildad y, sobre todo, aprender a convivir con el misterio.

BIBLIOGRAFÍA:
Briceño, T. (2009). “El paradigma científico y su fundamento en la obra de Thomas Khun”. En Tiempo y Espacio. Vol. 19., n. 52, pp. 285-296.
Khun, Thomas S. (2013). La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica.
Soria, A., y Márquez López-Mato, A. (2004). “Epigénesis: vulnerabilidad a la ansiedad y depresión”. En http://www.gador.com.ar/wp-content/uploads/2015/04/herencia_epigenetica.pdf
Torralba, F. (2003). Cien valores para una vida plena. Lleida: Milenio.
Vallejo Ruilova, J. y Berrios, G.E. (1995). Estados obsesivos. Barcelona: Masson.

FRASES A RESALTAR:
Ø  Es necesario en nuestro devenir diario tener hábitos y de alguna manera tener unas ciertas dosis de predicción, saber qué puede ocurrir. Esto nos da estabilidad.
Ø  En muchos momentos nos gustaría que nuestras circunstancias vitales fueran otras, que todo fuera de otro color, pero las circunstancias no nos la inventamos, nos la encontramos y afecta a nuestra persona.
Ø  Aprender a convivir con las incertidumbres que nos rodean requiere de un aprendizaje
Ø  Requerimos de un aprendizaje donde primen la paciencia, la fortaleza interior, la confianza, la humildad y, sobre todo, aprender a convivir con el misterio.
PARA REFLEXIONAR:
·         ¿Cómo vivo situaciones en las que no sé qué puede ocurrir? ¿Cómo abordo lo que no controlo?
·         ¿Soy paciente ante las incertidumbres?
·         ¿Qué son para mí los misterios de la vida?
Auxiliadora García Cumbreras
Dra. en Psicología
mauxigc@msn.com

martes, 11 de febrero de 2020

jueves, 19 de noviembre de 2015

3º Premio al mejor artículo científico en el Congreso de Violencia de Género

Dña. Leonor Borrego Giraldo, y Dña. Manuela Romero Rodríguez, ambas miembros de la  Asociación de Mujeres para la Formación e Investigación, SIGRID, han sido galardonadas con el 3º premio al mejor artículo científico en el Congreso de Violencia de Género que congregó a más de 1300 profesionales el pasado 9 de noviembre.
El artículo científico que lleva por nombre “Amores no tóxicos: los mitos del amor romántico son factores de riesgo de la violencia de género”, versaba sobre el trabajo que desde esta asociación se realizó el curso pasado, un proyecto que ha tenido por objeto la prevención de la violencia de género entre adolescentes. Para ello estas autoras han intervenido en 20  IES de la provincia de Sevilla, dando a conocer que los mitos del amor romántico son la antesala de la violencia de género entre adolescentes, de ahí la importancia de deconstruir estos mitos.  
En el artículo premiado se pone de manifiesto que el 73% de l@s adolescentes español@s han recibido alguna vez el mensaje de que los celos son una expresión de amor, que un 21% de l@s adolescentes español@s están de acuerdo en que los hombres no deben llorar, y que uno de cada cinco jóvenes creen que está bien la promiscuidad masculina pero no la femenina.
Las autoras también recuerdan que, con las nuevas tecnologías y las redes sociales, el control entre los miembros de la pareja se hace más férreo, llegándose a fiscalizar con quién hablaba su pareja, dónde se encontraba, o cómo iba vestida.
Las autoras sostienen que el sexismo y los estereotipos de género perviven en la adolescencia española y que ésta no es consciente de ello. Conocen el discurso de la violencia de género pero no lo trasladan a su vida, no lo interiorizan ni lo reconocen, siendo por ello las adolescentes entre 15 y 17 años de edad las más vulnerables de sufrir la violencia machista. 

martes, 6 de octubre de 2015

Conferencia "La mentira en la comunicación"

Nuestra compañera Dolores Quesada Bueno, especialista en psicología y psicoterapia, realizará la conferencia "La mentira en la comunicación".

Organizada por el Colegio de Médicos de Sevilla y la Asociación del Perpetuo Socorro y presentada por Myriam Soler. Tendrá lugar en el aula Andreu Urra de la sede colegial el próximo jueves 15 de octubre, a las 20:00 horas.

jueves, 1 de octubre de 2015

Conferencia-Presentación de "Cómo ayudar a los niños a dormir: técnica del acompañamiento"

El 8 de Octubre a las 19.00h tendrá lugar en la UNED la conferencia-presentación del libro de Sonia Esquinas: "Cómo ayudar a los niños a dormir: técnica del acompañamiento".


Sonia es Psicóloga Sanitaria desde hace más de 20 años, Máster en trastornos de aprendizaje y experta en psicoterapia. En la actualidad se dedica a la consulta privada, escuela de padres y formación y difusión del método recogido en su reciente libro sobre cómo ayudar a los niños a dormir.

En palabras de la autora "A través del libro, vamos a aclararnos las ideas, vamos a usar el sentido común, vamos a usar un MÉTODO, sí en mayúsculas, pero con un desgaste emocional mínimo, en poco tiempo vamos a poder descansar bien, pero lo más importante es que nuestros pequeños van dormir con un sueño reparador, ese sueño que nos hace levantarnos contentos, el mismo que nos va a mantener concentrados en nuestras respectivas tareas y nos va a ayudar a ser más felices, que, al final, es de lo que se trata en esta vida. Por supuesto, siempre desde el respeto y el cariño al niño y a la vez, enseñándole que en esta vida hay normas y límites, como dice en la contraportada "Cuando tenemos un hijo, tenemos un diamante en bruto y a través de nuestra dedicación, paciencia y tiempo podemos hacerlo brillar. Un diamante nunca brilla si no es pulido...por otro brillante. Los padres somos brillantes que tallamos a base de normas, límites, enseñar a vivir en sociedad, es decir, de educar, de transmitir valores, de alimentar, de darles las horas de sueño que cada uno necesite..."

jueves, 30 de julio de 2015

Impresiones sobre el Curso de Masaje Infantil.


Por Merche Barbancho Morant. Educadora en formación de IAIM (Asociación internacional de Masaje Infantil). Psicóloga. Máster en Psicología Clínica Infanto-juvenil de ISEP. Investigadora y colaboradora en el Hospital Virgen del Rocío desde 2002 trabajando con padres y niños de riesgo neurosensorial al nacer (prematuridad, asfixia perinatal, convulsiones…). Terapeuta en consulta privada desde 2006. Colegiada nº AN-05666.

"Ayer, martes 28 de julio, finalizaron los Cursos de Masaje Infantil de Aequo. Antes de nada, quiero agradecer a las familias su participación, que me ha permitido vivir una experiencia muy bonita y entrañable, a pesar de que el calor sevillano nos ha puesto a todos a prueba, y ha permitido mi acreditación como Educadora de Masaje Infantil.

Han sido 5 semanas donde hemos compartido experiencias, preguntas y dudas no sólo sobre el masaje infantil, sino también sobre otros temas de interés para los padres en esta etapa de 0 a 12 meses (señales comportamentales del bebé, llanto, sueño…).

Los padres han podido comprobar cómo con su paciencia, constancia y respeto a los momentos del bebé, éste aceptaba y disfrutaba cada vez más de los masajes. Algunos papás y mamás destacan entre lo que más le ha gustado del curso: “una conexión especial entre mi bebé y yo mientras le realizaba el masaje”; “noto que cada vez se deja más hacer los masajes y está más cariñosa”, “un alivio de los cólicos”, “he notado que le gusta el masaje, y que se queda muy relajado después de él”, etc.

martes, 26 de mayo de 2015

La Asociación Paliativos sin Fronteras publica "Medicina Paliativa en Niños y Adolescentes"





La ONG Paliativos Sin Fronteras, Palliative without Borders es una ONGD para contribuir a mejorar los Cuidados Paliativos (CP) y el tratamiento del dolor (TD) en América Latina y África.
En 2009, publicó en las Revistas Medicina Paliativa y de la Sociedad Española del Dolor el artículo: Los Cuidados Paliativos y el tratamiento del Dolor en la solidaridad internacional que contiene los elementos que nos llevan a promover una labor conjunta española en este campo.
Como ONG de Desarrollo se proponen participar y apoyar en las convocatorias de cooperación europeas, nacionales, autonómicas, municipales y privadas con los proyectos que recibamos de estos países relacionados con el cuidado de los enfermos en el final de su vida (estructuras físicas, alimentación, higiene), docentes y de investigación en CP y TD, colaborar con la formación de profesionales sanitarios e investigación en U. de C.P. y de dolor españolas, promover convenios de apoyo institucionales para la docencia paliativa mediante cursos tanto presenciales como a distancia, trabajar con las instituciones de esos países para que los CP y TD se incorporen a los programas nacionales de salud y apoyar la creación de estructuras sociosanitarias que hagan posible estos beneficios para los pacientes como para sus familias.
El día 5 de mayo se publicó su nuevo libro "Medicina Paliativa en niños y adolescentes".

La Medicina Paliativa en Niños y Adolescentes que tiene como objetivo “añadir vida a los años, no simple- mente años a su vida,” ha experimentado muchos avances recientes que permiten dar una adecuada asistencia activa y total a las necesidades de estos pacientes y mejorar su calidad de vida. Se orienta a la prevención y alivio del sufrimiento, al control adecuado del dolor y de sus síntomas molestos, sea cual sea la etapa de la enfermedad y a apoyar a su familia, y puede combinarse con otros tratamientos que reciban. Si bien los principios de los cuidados paliativos son semejantes a los de los adultos, su aplicación en estas edades es sustancialmente diferente por la diversa capacidad cognitiva y madurez de los niños y adolescentes, las causas de las enfermedades amenazantes, los temas emocionales y psicológicos, la necesidad de trabajar con el niño, los padres y sus hermanos, y el hecho de que la toma de decisiones recae por lo general en los padres.

Nuestra compañera Elena Torrado ha escrito el capítulo "Riesgo y reto en los profesionales que atienden los cuidados paliativos pediátricos". 

Aquí tenéis un resumen: 


"Los profesionales que trabajan con personas en situaciones de extrema vulnerabilidad psicológica, muy dañadas o traumatizadas pueden padecer, por contagio emocional, síntomas similares a los de las victimas directas. Distintos autores han descrito este síndrome mediante diferentes términos: Fatiga por Compasión, Estrés Traumático Secundario, Desgaste por Empatía, etc. Los profesionales que atienden los Cuidados Paliativos Pediátricos (CPP), son un colectivo de especial riesgo para sufrirlo. Por lo que deben conocer los factores que pueden desencadenarlo y prevenirlo. Crear foros de formación específica, supervisión y sesiones clínicas especializadas en las que se pueda profundizar en las implicaciones personales, puede favorecer la cohesión e identidad de grupo y fortalecer al equipo frente a la amenaza. El conocimiento, la conciencia y el autocuidado personal son el principal baluarte para mantener una adecuada satisfacción con el desempeño, sin que suponga menoscabo en la salud y promueva el crecimiento personal en los profesionales".


Para más información en su web: www.paliativossinfronteras.com